martes, 15 de octubre de 2013

15 de octubre...DIA DE LA MUJER RURAL

La finalidad de celebrar el Día Internacional de la Mujer Rural no es otra que la de reconocer el importante papel que las mujeres rurales de todo el mundo desempeñan en cuanto a garantizar la seguridad alimentaria (las mujeres rurales producen el 50% de los alimentos que se cultivan en el mundo), y en todo a lo concerniente al desarrollo y la estabilidad de las zonas rurales, porque esta vital contribución a la sociedad pasa en gran parte desapercibida. 

Durante el último tercio del siglo pasado y principios de éste, uno de los avances sociales que ha experimentado nuestro país ha sido la progresiva incorporación de la mujer al mundo laboral y social. El medio rural no ha sido ajeno a este proceso y ha coincidido con el importante cambio que ha experimentado. Las mujeres han sido protagonistas de este cambio, aumentando su participación y, aunque partían de una situación de desventaja, han realizado un importante esfuerzo al tener que romper con roles tradicionales establecidos en función del sexo, que estaban, y aún hoy continúan, muy arraigados en nuestra sociedad rural.

Su papel tras años de lucha empieza a valorarse. Las mujeres rurales han pasado de ser invisibles a efectos económicos, políticos y sociales a estar consideradas como protagonistas imprescindibles del cambio. 

Todo gracias a su inconformismo, a su trabajo y a su constancia, la presencia de la mujer en el medio rural se ha convertido en pieza imprescindible, por su carácter innovador, creativo y su visión de futuro, logrando un importante papel en la sociedad actual, consiguiendo hacerse partícipes de actividades locales, de turismo rural, agroindustria, etc., aunque todavía tienen que salvar muchos obstáculos solamente por habitar en el medio rural.

Por otra parte, y con todo lo que han trabajado y trabajan las mujeres rurales, uno de los retos a los que se enfrentan es el reconocimiento del trabajo que desempeñan en la explotación agrícola familiar, y, así, las mujeres rurales han sido durante mucho tiempo trabajadoras invisibles desarrollando un trabajo doméstico añadido al trabajo agrícola familiar.

La mujer del entorno rural es la que se encarga de guardar como oro en paño las tradiciones, la riqueza étnica que forma parte de nuestro patrimonio y de nuestra cultura. Es la que propaga con su buen hacer las correctas técnicas medioambientales, la que gestiona los recursos de las explotaciones y la que transmite oralmente los cuentos y leyendas de los pueblos.

La mujer del campo viene pisando fuerte. No sólo comparte la gerencia de la explotación con su cónyuge, sino que se preocupa por adquirir una formación o incorporándose a la formación profesional agraria.

No podemos olvidar que, además, realiza un doble esfuerzo: Se ocupa de su negocio familiar y se integra en las actividades locales, las impulsa y las potencia; promueve las iniciativas de turismo rural y se preocupa por la conservación de la naturaleza.

Para terminar este pequeño homenaje a la mujer rural diremos  que no habrá desarrollo, no habrá avance social y económico si dejamos a un lado la fuerza de la mujer rural, ya que ella es el pilar y el mantenimiento de nuestros pueblos.

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